Es lo que pretende provocar en nosotros esta actividad. Se llevará a cabo el 26 de octubre y tiene como meta el que despertemos del sueño que vivimos, podamos ver lo que está pasando en nuestro país, y en el mundo, para reaccionar y hacer algo al respecto. Repetidas veces vivimos cosas que sabemos que afectan nuestro país, ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Qué está a mi alcance? Esto y mucho más lo veremos en Awaken College Edition. ¡No te lo pierdas!
domingo, 23 de octubre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
Un anciano con una historia repetida
Ángel Maldonado pasó muchos años de su juventud cuidando a su madre en el hospital. Las súplicas de ella, y el reconocer la necesidad que tenía de tenerle cerca, provocaron que permaneciera a su cuidado día y noche. Sin embargo hoy, los papeles han cambiado, Maldonado se encuentra en la posición de su madre, aunque sin familiares que estén a su lado. Esta es la situación que viven muchos en el Hogar de Ancianos del Municipio de Cayey.
Es interesante cómo Ángel, de 83 años, comparaba los tiempos de antes donde la sociedad quizás era peor económicamente pero aplaudía la unión que se tenía entre conocidos, vecinos y amigos. “Tenía uno que andar descalzo, no le daba a uno para la comida, ni pa’ comprar zapatos de esos pero había más unión” expresó mientras explicaba la situación actual de Puerto Rico donde para hacer cualquier trabajo debe existir un beneficio para aquel que lo haga, “por eso yo estoy aquí… a to’ el mundo le interesa el chavito”. Me preocupa el que los ancianos sean cada vez tratados como un pedazo de trapo sucio. Para quienes trabajan en el Hogar de Ancianos, es evidente que quienes son ingresados, al mismo tiempo son olvidados y abandonados. Es constante para ellos la historia de que uno de sus participantes esta grave o enfermo y al tratar de comunicarse con sus familiares nunca aparecen, o siempre tienen una excusa, y terminan voluntarios amaneciéndose en el hospital con ellos para que puedan tener compañía. No obstante, cuando vemos un anciano se debe entender que son personas y que al compartir con ellos se humaniza cada vez más nuestra forma de pensar. Se obtienen nuevos amigos que hacen reír por montón. Quizás no se obtiene ninguna ganancia monetaria pero debemos reconocer que el dinero no es lo único que tiene valor.
Hace poco leí una noticia de Jorge Duany titulada “Una sociedad envejeciente” donde postulaba que “prevalece la falta de atención a las necesidades y preocupaciones particulares de la población envejeciente”. Donde las estadísticas del último censo determinaban que los puertorriqueños estaban envejeciendo rápidamente y al mismo tiempo disminuyen sus ayudas. Si es así, es tiempo de considerar el cómo se tratan los ancianos y estar dispuestos a sacar de nuestro tiempo y/o, de alguna forma, buscar beneficios para ellos.
domingo, 9 de octubre de 2011
sábado, 8 de octubre de 2011
Algo llamado angustia
“It’s a Word you don’t hear in this pampered age.
Anguish means extreme pain and distress. The emotion so stirred that it becomes painful.
Acute deeply felt inner pain because of conditions about you, in you, around you.
Anguish… Deep pain, deep sorrow”.
Son expresiones que escuché en un video que recopilaba frases de una prédica, titulada A call to Anguish, de un pastor, David Wilkerson (1931-2011), fundador de la Times Square Church en New York City, quien a pesar de que se refería a la iglesia y cómo ésta debe conocer el concepto de sentir angustia, entendí que es algo que todos debemos de tomar en consideración por igual.
Estas palabras me recordaban la dureza del corazón del hombre actual y de la condición en la que está mi país. Es cada vez más preocupante el ver que pocas personas se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Sólo algunos reaccionan y deciden participar de algunas actividades que fomenten valores y enseñanzas positivas al pueblo de cómo trabajar para beneficiar a otros. (Tales como las conferencias de cómo trabajar con personas sin hogar, drogadictos, criminales, mujeres y hombres maltratados, ancianos y niños en hogares, entre otros.) También sólo algunos se preocupan por salir de su agenda para ayudar a otros. Se ve lo que sucede alrededor de nosotros y, al ver las condiciones violentas y las necesidades del país, no hay un sufrimiento de angustia como pueblo donde se entienda que algo está pasando. ¡Debemos reaccionar, dejar de dormir y abandonar el sueño que vivimos!
La mayoría de la sociedad está muy centrada en lo suyo, en el consumismo comercial que ha hecho que cada vez se quiera gastar más y más en sus deseos y olvidan las necesidades de los que viven alrededor de ellos; aquellos que se encuentran cada día. Se centran en cosas materiales y tonterías que deberían abandonarse para poder ser capaces de ver más allá de lo que se acostumbra. Para esto es necesario salir de sus casas, de sus comodidades, y poder trabajar en sectores marginados, generar una buena idea para orientar al pueblo y hacerlos ayudarse unos a otros, ser generosos con todos cada vez que salgamos a la calle, entre otras ideas que se pueden llevar a cabo como pueblo.
Como diría David Wilkinson, ahora que se considera el concepto no es el momento de crear una preocupación, que es simplemente algo que comenzó a interesarte. Sino buscar un sentimiento real y actuar en pos de lo que está pasando en nosotros, en lo que creemos, en lo que somos y, consecuentemente, en nuestro país. Ya es tiempo de que algo auténtico pase, de que como pueblo nos unamos y trabajemos para luego ver frutos en los cuales estemos complacidos al ver, en vez de seguir viendo malas noticias.
lunes, 26 de septiembre de 2011
La generación del perreo
En el ensayo “El jaleo del perreo” de Ana Lydia Vega, la autora lleva al lector a considerar la crítica contemporánea que se hace al controversial baile del “perreo” puertorriqueño. Es el cómo las personas salen de sus cabales al ver bailes que sacuden el cuerpo de forma incitante, y hasta olvidan sus tiempos de juventud donde también padecieron de la tentación hormonal que sufrimos todos en algún momento.
Aun más se critica la música que provoca estos movimientos como si no hubieran escuchado antes música con contenido tan explicito en la violencia, la sexualidad, los vicios, entre otros temas, como este género musical. Por esta razón, aunque no la única, adjudican muchas de las cosas que suceden en el país a los jóvenes. Relevando la responsabilidad que tenían como generación pasada. Dicho esto y llamadas las atenciones a quienes pretenden zafarse de lo que ocurre en nuestro país, el género de reguetón a marcado la vida de los jóvenes a tal punto que define muchas de las actitudes y las formas de vida de los jóvenes. Hay que reconocer que al escuchar repetitivamente la lírica con estos temas hace que sea evidente el porqué el pensamiento de muchos jóvenes se ha degradado a tal punto que lo más que se ve en sus actos es la vida que proponen los escritores del reguetón.
Como diría Vega en su escrito “los jóvenes —abandonados de sus propios recursos—buscan métodos alternos de comunicar sus obsesiones y obviar sus limitaciones”. No obstante, la influencia negativa del reguetón no se debe subestimar debido a cómo este género propuso una forma de vivir que está afectando a quien escucha, enajenando toda una generación.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Una visita inusual a la plaza pública
Inmediatamente consideré qué hacia el niño solo en la plaza y cómo aquel hombre mostró su arma como si enseñara una correa que está de moda. Muchas cosas pasaron por mi mente pero destacaba la insensibilidad que está arropando a nuestro país y el que ya es “normal” para personas experimentar este tipo de cosas. El niño quizás ya este acostumbrado, quizás no, pero formó parte de una escena que ya es cotidiana para muchos.
Reafirme entonces las consideraciones pasadas y noté que lo que Puerto Rico era en el pasado, no es muy diferente a lo que es hoy. De igual forma, nuestro pasado ha marcado una rutina que testifica sobre la insensibilización que continúa repitiéndose muchas veces inconscientemente aunque muchos consideren que “los tiempos han cambiado y son bien diferentes”, como habló uno de los hombres que trabajaba en la plaza que con nostalgia recordaba su niñez cuando corría “por to’ eso”. Continuamos cargando lo que nos ha afectado como pueblo y pocos son capaces de volver a sentir angustia por lo que ven. El buscar reaccionar no ha sido opción para animarse a cambiar lo que está mal e ignoran que somos los que tenemos la responsabilidad de hacerlo porque nadie lo hará por nosotros.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Pequeño gran detalle sobre la violencia en Puerto Rico
“En Puerto Rico ya no se puede vivir”, “Ay, es que la juventud de hoy día esta perdi’a” son comentarios que escuchamos y rodean nuestra cabeza constantemente. Al ver las estadísticas y noticias del país, nos damos cuenta de que algo está sucediendo y que hay conductas desviadas que están afectando drásticamente al pueblo de Puerto Rico.
Los actos criminales y delictivos al pasar del tiempo se vuelven más morbosos, cada año aumentan más y cada vez la mayoría del pueblo se interesa menos al respecto de lo que está ocurriendo. Son muchos los que pretenden zafarse de la realidad que vivimos, creyendo que son ajenos a lo que está sucediendo cuando gran parte de los frutos que vemos nacen en de la sociedad misma —aún más específicamente en el seno familiar. Ciertamente, se degrada el respeto y el valor por la humanidad e ignoran que como comunidad podemos volver a levantarnos. Se tiene una etiqueta de lo que se espera en la calle y de cómo se tratará a las personas con las que se topan desde que el puertorriqueño se levanta en la mañana. Si cada individuo considera el hacer las cosas diferentes desde que sale de su casa quizás Puerto Rico sería diferente. Sin embargo, desde temprano recibes en la carretera bocinazos, maledicencias, ademanes, entre otros eventos negativos que se enfrentan a lo largo del día.
Un buen acto traerá más buenos actos, el dar mal traerá más mal. Si deciden seguir acarreando con actitudes de desinterés adjudicando a otros lo que está pasando en vez de enfrentar lo que está ocurriendo en el país y accionar al respecto, se seguirán viendo los mismos resultados. No es tiempo de ignorar la problemática. Si queremos ver resultados diferentes tenemos que buscar opciones diferentes.
Un buen acto traerá más buenos actos, el dar mal traerá más mal. Si deciden seguir acarreando con actitudes de desinterés adjudicando a otros lo que está pasando en vez de enfrentar lo que está ocurriendo en el país y accionar al respecto, se seguirán viendo los mismos resultados. No es tiempo de ignorar la problemática. Si queremos ver resultados diferentes tenemos que buscar opciones diferentes.
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